La quimera del poder popular: una forma de integración al sistema

Al menos como es entendido en general por la izquierda, el “poder popular” sería una propuesta para construir el socialismo mediante un modelo de democracia participativa, que reestructuraría la organización sobre la que se sustenta el Estado. El poder popular estaría fundado en la vieja idea de Rousseau de voluntad general, transfiriendo las atribuciones del gobierno al pueblo, instituido en organizaciones asamblearias de base y eligiendo mediante el voto a los representantes en el gobierno popular.

Esta política requiere la toma del gobierno para impulsar la transferencia antes mencionada, pero de forma gradual para transformar la democracia representativa en participativa, y alcanzar el socialismo por el camino del poder popular. Es decir, se plantea un objetivo supuestamente revolucionario por un camino reformista, aderezado de jerga nacionalista, socialista y antiimperialista. Este fue un experimento que quedó trunco en Chile en 1973 por el golpe de Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, y forma parte del canon ideológico de la Venezuela de Hugo Chávez y la Cuba post-bloque socialista, que recupera la consigna guevarista de desarrollar en el pueblo los “gérmenes de socialismo”. Este tipo de proyectos reformistas y autoritarios, defendido por la izquierda nacionalista y burguesa, han sido repudiados desde siempre por los anarquistas y sus teóricos más influentes, Bakunin y Malatesta, entre otros.

Sin embargo, desde hace un tiempo muchos compañeros libertarios latinoamericanos (argentinos, uruguayos, colombianos y brasileños) han publicado declaraciones acerca de la necesidad de que los anarquistas “construyamos el poder popular” luchando por la socialización del poder a fin de que no se convierta en la posesión de unos pocos. La idea que se propone apuntaría a construir un movimiento libertario anti-dogmático, aterrizado en la realidad y conectado con las luchas populares.

Estas formulaciones, como bien presuponen sus autores, podrían parecer “una contradicción irresoluble” a todo “luchador o luchadora de la libertad”. En realidad no lo parece, sino que es una contradicción irresoluble. Pero antes de responder por qué lo es, veamos en qué consiste esta propuesta.
En un documento titulado “Anarquismo y Poder Popular”, de la “Red Libertaria Mateo Kramer” de Colombia, se hace la siguiente pregunta:

¿Debe el poder ser entendido únicamente como una imposición autoritaria, como un poder sobre? ¿No se puede comprender el poder de otra forma, es decir, como un poder-hacer colectivo, un poder-construir en conjunto? Son los de arriba, aquellos que mandan, los que nos han hecho creer que el poder es un “objeto” del cual ellos tienen posesión, una “cosa” despegada de las relaciones sociales, un aparato trascendente de sujeción. Pero, en cambio, nosotros y nosotras, los y las de abajo, concebimos el poder de otra forma: no como una “cosa”, sino como una “relación”, como un poder social alternativo y liberador. Así, nuestro poder es principalmente una capacidad colectiva de imaginar y de crear en el aquí y ahora una nueva sociedad.”

Aquí surge una confusión en la pregunta que va a afectar a todo el análisis posterior. El término “poder” tiene múltiples acepciones, significados e interpretaciones, por su carácter polisémico. Podemos hablar de poder como una relación de dominio, como la capacidad de hacer, como posesión de algo, fuerza, capacidad de provocar efectos de verdad, mando, coerción, y finalmente, el gobierno de un país.

Claramente en la pregunta se confunde la acepción de relación de dominio (primera pregunta) con la acepción capacidad de hacer (segunda pregunta). Para mayor embrollo, el razonamiento prosigue proponiendo dejar de ver al poder como un objeto o instrumento y tomarlo como una relación, pero desdeñando que las relaciones de poder sean relaciones de dominio, y nuevamente proponiendo un poder como “capacidad colectiva de imaginar” (es decir, una competencia y no una relación).

Luego de semejante enredo, que no por enmarañado deja de ser de una simpleza y una frivolidad pasmosa, sería lícito preguntarse si todo se reduce a preferir una acepción por otra o a considerar que los anarquistas siempre han sido tan obtusos como para haber confundido siempre el poder con una “cosa” y nunca haberse percatado de que era una relación de dominio. Como si el hecho de pensar al poder en su aspecto relacional lo convirtiera en “un poder social alternativo y liberador”, y no en una relación asimétrica de dominio. El capitalismo, entre otras cosas, también es una relación social asimétrica (de explotación y dominio), y seguramente a estos compañeros no se les ocurriría olvidar este aspecto para proponer un “capitalismo social alternativo y liberador”.

En realidad, los anarquistas negamos el poder político, la capacidad de dominio de una institución, un grupo o un individuo sobre otras personas, el poder como sinónimo de gobierno. Es decir, toda la teoría anarquista se funda sobre una crítica al poder y los efectos que produce, expresado objetivamente en los medios, instituciones, dispositivos e instrumentos materiales a través de los que se ejerce el dominio, pero también subjetivado en relaciones asimétricas donde unos deciden y mandan mientras que otros obedecen y ejecutan. Los anarquistas nunca propusieron el poder popular, ni el poder para una clase, precisamente porque apuntaban a ese aspecto relacional del poder, donde si una clase o un grupo (aunque fuese mayoritario) ejercieran poder sobre otro, se convertiría en otra relación de dominio (asimétrica). Quien posee el poder ejerce control sobre la conducta de quien los sufre. No existen relaciones de poder simétricas, porque cuando existe simetría y reciprocidad en una relación social, es porque la relación de poder ha dejado de existir.

En el documento también se afirma que, “para que este poder colectivo sea popular, el agente no puede ser otro que el pueblo, ese sujeto plural que se define por la reunión de las clases subalternas, de los marginales, de los desposeídos, de los excluidos”. Más allá de la obviedad de la proposición, se percibe una valoración de lo popular como positivo per sé, lo cual puede ocasionar ciertos conflictos. Lo popular no está exento de acarrear ciertas lacras sociales, como el sexismo, el nacionalismo o el racismo, por mencionar las más habituales. Si algo fuese definido como popular tan solo porque lo produce el agente “pueblo”, y si definimos al pueblo gramscianamente como clases subalternas, deberíamos también aceptar que dentro de ese pueblo hay gran cantidad de elementos sociales, culturales, políticos y económicos burgueses incrustados, que incluyen tanto al ama de casa, al vendedor ambulante y al obrero, como al policía de la esquina, al dueño de una verdulería o a un barrabrava futbolero. La esencia popular es precisamente ese carácter policlasista, que conjuga elementos revolucionarios y conservadores, proletarios y burgueses, libertarios y autoritarios.

Si -como sostienen- el poder popular es una nueva forma de relación, y apunta a poner “en marcha un nuevo ethos”, creando “otro mundo posible, un mundo distinto que se enfrenta al que ya conocemos”, y al mismo tiempo “es una praxis que en la misma medida en que va transformando los lugares de vida de las personas crea un bloque contrahegemónico, un bloque que entra en confrontación directa con el orden imperante”, entonces el poder popular planteado de esta forma comienza a tener puntos en común con el poder popular según lo ha entendido históricamente la izquierda. Este poder se presenta como una anticipación de la sociedad futura, como una práctica gradualista, que apunta a reemplazar al Estado y al capital. Lo que no se explica es cómo una cultura horizontal y libertaria, participativa e incluyente pueda tener cabida en una sociedad que es su negativo rotundo, en que los medios de comunicación, educación, explotación y represión están en manos de quienes detentan realmente el poder. Claro que existen prácticas solidarias, ayuda mutua, cooperación, altruismo y actitudes libertarias en el seno del pueblo, pero esto es más inherente a la condición humana que al ethos popular. Es sencillamente una ilusión creer que por propugnar el poder popular (como quiera que esto se entienda) vamos a estar más cerca de la auto-liberación de las masas. El sistema capitalista ha demostrado una gran capacidad de absorción de todos los movimientos populares, de todo signo: Venezuela y Cuba son un muy buen ejemplo de esto. Cuando excepcionalmente los gobiernos que realmente ejercen el poder conceden la posibilidad de que la gente practique alguna forma de autogestión, siempre es bajo el permiso y supervisión directa o indirecta, cuando no el interés, del Estado.

Es un error plantear que, “el anarquismo que quiere socializar los medios de producción, también quiere socializar el poder y evitar que éste se convierta en el privilegio de unos pocos”, precisamente porque eso sería socializar la asimetría, haciendo del poder el “privilegio de la mayoría”, y donde aquello que una mayoría denominada “popular” imponga al resto “menos popular” su particular visión de lo que debe ser. Es una peligrosa ingenuidad suponer que dicho poder popular crearía “espacios alternativos de vida colectiva, lugares materiales y virtuales que escapan al control del capitalismo y de la autoridad”. Más aún cuando todas las experiencias históricas han demostrado exactamente el contrario, y nunca pudo coexistir un espacio libertario por mucho tiempo en una sociedad estatal sin enfrentarse con ella (como en Ucrania o Kronstadt y la revolución española), o siendo absorbido por el capitalismo y el Estado, como en Cuba o en la Venezuela bolivariana, donde el poder popular funciona como un mecanismo de autorregulación capitalista.

Contrariamente a los que sostiene la Red Libertaria Mateo Kramer, los anarquistas debemos aspirar a destruir toda forma de poder, sin dejar de organizarnos igualitaria y libremente, propugnando que el pueblo se autolibere. Porque las perspectivas políticas del populismo y el socialismo antiburgués siempre serán reformistas, aspirando a lo sumo a un capitalismo gestionado por la clase obrera, mediante cooperativas, sindicatos, partidos políticos o el “Estado popular”.

Ser anarquista implica estar en contra del poder en todas sus formas, no solamente en contra de “algunas formas de poder”. El poder colectivo no es ausencia de poder, del mismo modo que un capital colectivo no es ausencia de capital. El ser anarquista no puede reducirse a enfrentarse al poder burgués, sus agentes económicos, culturales y políticos. No podemos hacer del pueblo o el poder popular un adorado fetiche, del que presuponemos revolucionario per sé. De lo contrario, pondremos al pueblo en el trono, para ser su propio opresor, alienado de sí mismo. Un poder popular negador de la liberación humana y que, parafraseando a Bakunin, no va a ser menos prepotente porque lleve inscrito el rótulo de “poder del pueblo”.

Publicado en el periódico anarquista “Libertad!” N° 52 (Julio–Agosto del 2009).

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Acerca de Cuerpo sin órganos

El Amanecer es un periódico producido desde el año 2011 en aquel territorio que llaman chile. Nos presentamos como una editorial anárquica en su profundo sentido de negación a cualquier forma de sometimiento y sujeción, cabe decir que no entendemos el anarquismo como una ideología o alguna que otra fantasía de la sociedad idealista platónica, para nosotrxs la anarquía es devenir y NO ser; en ese sentido no concebimos al anarquista como una identidad sino como una forma de resistencia desterritorializada y fuga al estado de las cosas que nos somete. Actualmente la edición impresa del periódico se encuentra en un estado de pausa ya que quienes le editábamos nos encontramos en un momento de (auto)producción periférica de saberes. A la fecha seguimos produciendo artículos, ensayos y manifiestos que abordan temas como el esquizoanálisis, contrafilosofía (michel onfray), antipsiquiatría, teoría queer feminista, situacionismo, nihilismo y cualquier cuestión asociada al anarquismo como nosotrxs lo deseamos.
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6 respuestas a La quimera del poder popular: una forma de integración al sistema

  1. Mira leí atentamente el documento, y consideró que el texto cae en los históricos problemas del anarquismo criollo e internacional, en donde se entiende el anarquismo como un dogma algo sumamente estático que no se mueve en el tiempo, casi como una religión, en donde se aplica el mismo marco de acción que hace 200 años. Tenemos que entender que el anarquismo debe ser una herramienta que ayuda al pueblo a liberarse no una válvula de escape a los problemas familiares y psicológicos de adolescentes con carencias afectivas.
    Me revuelve el estomagó la sita de que “los anarquistas están en contra del poder”.El problema de esta columna que utiliza para analizar la realidad toda la caricaturización del marxismo en contra del anarquismo, en donde el anarquismo es una bonita idea jamás podrá avanzar a nada mas que eso. Por ultimo me despido, y creo que compañeros deben bajar el anarquismo del pedestal de oro en donde lo tienen y ensuciarlo con la realidad, esa realidad del 5% de sindicalización en chile en donde las leyes laborales son un fracaso, en donde los campamentos producto del terremoto siguen en pie, y en donde la educación sigue siendo un privilegio de unos pocos, en donde los pobres llevamos una cruz toda nuestras vidas, con esto me despido y les recuerdo que beber cerveza y hablar de cambiar el mundo donde nuestros padres no pagan todo es sumamente fácil.

  2. Mucha teoría poca práctica? tomar cerveza y cambiar el mundo? No nos conoce estimdx, no sabe que hacemos, no sabe donde y como trabajamos, tampoco nos interesa tener curriculum como varixs del lado de la vereda izquierda si, Critique el articulo y no a quienes están detrás porque aquellxs están en la calle haciendo valer sus ideas en la humilde praxis.

    Contra todas las formas del poder!!!

  3. BRUNO CARO dijo:

    buen dia compas
    entiendo por poder popular algo similar a los compas de colombia: “El Poder Popular lo entendemos como relaciones sociales dinámicas que operan a todo nivel de decisión. Lo popular lo vuelve una expresión práctica de poder, socializante en todo el sentido de la palabra y que a nivel político se refiere al cómo construimos una sociedad que emerge como opuesta al poder centralizado y autoritario que encuentra sus expresiones en el colonialismo y el imperialismo bajo la lógica de la dominación.
    El Poder Popular viene a gestar la práctica de un pueblo para sí. Es la articulación de los sujetos en función de asumir el control de sus propios procesos, desde las expresiones más particulares a las más generales. Asimismo se constituye como proyecto de la clase explotada, concebido en orden a lograr la autogestión política y económica: El Comunismo Libertario. También emerge en contraposición al Estado como forma de dominación y monopolización del poder político e ideológico y se establece por tanto como objetivo estratégico en el marco de asegurar la consecución de la revolución social. Por tanto no se concibe como un camino para tomar el poder simbolizado en el Estado, sino que lo supera y lo niega con el propósito de establecer relaciones que constituyen la nueva sociedad en función del autogobierno de masas, que a través de sus órganos de base y centrales en la que los encargados o delegados resuelven los asuntos públicos en igualdad de condiciones con el conjunto del colectivo social, y no por sobre o en representación del mismo.
    La construcción cotidiana de este norte es vital para la construcción de nuestro objetivo final, es por eso que el Poder popular asume un carácter cotidiano, material y práctico de la socialización del poder, orientado al desarrollo de un nuevo proyecto histórico de la clase, proyecto que se construye en colectivo y no viene establecido bajo tal o cual receta.”

    debemos se claros en que esta acepcion de la palabra poder popular es diametralmente distinta a la concepcion arriba planteada del termino, y se entiende como un paso tactico y estrategico para la liberacion y no como un paso tactico solamente que te permita tener activo politico para tomar el poder… ademas creo que la construccion de poder popular como lo entienden hoy los movimientos libertarios, es muy acertado para el periodo en el cual nos encontramos que es ” el de acumulacion de fuerza para un proceso mayor”… lo uqe lleva al movieminto libertario a desarrollar el tema del poder y enterderlo como el conjunto de relaciones sociales, es la necesecidad de tener una linea tactica que te permita proyectar y acumular fuerzas y experiencia para el proyecto de liberacion y dejar de una ves por todas de solo criticar y hacer analisis de la sociedad capitalista, debemos generar alternativa y para eso es necesario tener claro el contexto y el marco sobre el cual debes actuar, me refiero a que estos articulos me parecen una critica al modelo comparandolo con la sociedad comunista liberatria que queremos, pero olvidan el contexto sobre el que nos encontramos y como resultado tienes una critica sin capacidad de propuesta… debates como estos deben darse sobre una argumentacion sobre esperiencias y no solo en teoria ya uqe eso nos lleva a un dialogo de sordos.
    SIN ANIMO DE GENERAR CONFLICTO, SINO DE APORTAR AL DEBATE ME DESPIDO
    ” DESDE ABAJO CON TODAS Y TODOS CONSTRUIMOS PUEBLO DIGNO Y SOBERANO”
    “ARRIBA LOS Y LAS QUE LUCHAN”

  4. Cristian Mardones dijo:

    Muy de acuerdo con el texto. Jamás se puede hablar de poder popular dentro del anarquismo, por la sencilla razón de que estamos en contra de la dominación y del poder, sea del tipo que sea, de hecho me ha tocado ver muchas veces en una que otra marcha algún cartel con esa frase y con una a circulada a su lado, y lo que me produce eso cuando lo veo es un tipo de extrañeza, como de querer esconder el anarquismo en si, es algo parecido a lo que pasa con el FEL, que se hacen llamar “Comunistas libertarios” para no espantar diciendo que son anarquistas a secas, pero que sin embargo usan la rojinegra en cada marcha… Pienso que todas estas formas y frases, como la del poder popular, sirven no para acercarse al pueblo, sino que para mentirle al pueblo, ya que muchas veces cuando se escucha la palabra anarquismo, muchos huyen y se asustan, ahí esta el problema y lo que tenemos que resolver, como educar al pueblo para que se vuelva a creer en el anarquismo, no inventar organizaciones que escondan sus postulados libertarios para tener más apoyo popular.

    Salud! y a pesar de no estar de acuerdo con plataformistas o anarquistas individualistas, los apoyo ya que son mis compañeros y soñamos con el mismo horizonte. ¡Viva l’anarchie!

  5. perro dijo:

    Mal articulo :/, yo aondaria mas en el Poder Popular como tactica y como estrategica, coherencia entre medios y fines, no satanizaria y mas que todo veria la historia nuestra, como las practicas de relaciones antagónicas al poder burguez se opone este poder, de poder hacer, popular.

    Ahora yo no veo niun respaldo a las criticas de bakunin y malatesta y como es posible comparar a hugo chavez y allende con las practicas de poder popular como los cordones industriales las asambleas barriales. etc… no tiene ningún sentido. Considero que que si van a crear un articulo que busque credibilidad también sean mayormente objetivos y por lo menos circuncribanlo a una corriente dentro del anarquismo con sus particularidades, y no hablen del movimiento en su conjunto. Lo considero barsa, yo no me centraria tanto en polemisar dentro del anarquismo, de quien es mas anarkista o mas libertario, si no en la tarea de construccion concreta….

    Eso no mas, este tipo de articulos los vengo leyendo hace mas de 5 años!!!!!! y no creo que esa infantil pugna puede llevarnos a algun lado, si alguien le dice poder popular, wea de el, autogestion social, tambien, es irrelevante cuando aun no existe un trabajo avanzo y concreto.

  6. david dijo:

    poder popular es ejercer nuestro poder como clase, generar niveles de organización autogestionadas y autónomas, sin necesidad que halla un poder institucionalizado, el poder popular es hacer asambleas , es hacer frente al poder burgués y burocrático, es ejercer la comunización en un grupo colectivo, no creo en el individualismo, hijo mal hecho de la burguesia, el poder existe en las relaciones sociales de un sistema jerarquizado , la idea es eliminarlo, solo en el capitalismo existe poder popular , en las contradicciones antagónicas de todo modelo autoritario…¿acaso en la guerra de clases no existe una lucha de poderes?…la idea eso sí, es destruirlo por completo, porque queremos vencer no?…con una ética revolucionaria bien compuesta…..negarlo es decir que andando en bicicleta y plantando los tomates cambio el mundo, esa es mi humilde opinión

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