El suicidio y su significante política

sui “No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no la pena de ser vivida equivale a responder a la cuestión fundamental de la filosofía. El resto, si el mundo tiene tres dimensiones, si las categorías del espíritu son nueve o doce, viene después. Se trata de juegos; primero hay que responder.(…) Si me pregunto por qué juzgo tal cuestión más urgente que tal otra, respondo que por las acciones a las que compromete. Nunca he visto a nadie morir por el argumento ontológico. Galileo, en posesión de una importante verdad científica, abjuró de ella con toda tranquilidad cuando puso su vida en peligro. En cierto sentido, hizo bien. Aquella verdad no valía la hoguera. Es profundamente indiferente saber cuál de los dos, la tierra o el sol, gira alrededor del otro. Para decirlo todo, es una futilidad. En cambio veo que mucha gente muere porque considera que la vida no merece la pena de ser vivida. Veo a otros que se dejan matar, paradójicamente, por las ideas o ilusiones que les dan una razón de vivir (lo que llamamos una razón de vivir es al mismo tiempo una excelente razón de morir). Juzgo, pues que el sentido de la vida es la más apremiante de las cuestiones”

Albert Camus(1).

Debo advertir al lector que no pretendo analizar el suicidio y su significante política asociada desde la ambigüedad característica y cómoda del falso critico, tampoco desde la romantización de la vida, ni siquiera haciendo apología al suicidio como manifestación casi poética, sino a partir de una politización discursiva afín a la antipsiquiatría como corriente de resistencia a los soportes de la normalización psiquiátrica y sus aparatos de verificación asociados. También aclarar que no se quieren presentar o teorizar posibles causales que lleven a las personas a suicidarse, sí bien creo que todas ellas son producciones estimuladas por experiencias filosóficas, económicas y políticas –aún siendo por emociones individuales, responden a contextos políticos-, no quiero hacer una interpretación estadística o hipotética del porqué del suicida a abrazar la muerte -dejo esa tarea al lector-, sino construir análisis crítico, y presentar al suicida como un sujeto singular de resistencia a las normas establecidas.

Entendamos el suicidio como una manifestación –posiblemente consecuencia- individual de punto de fuga a la sociedad disciplinaria, mediática y mercantil, funciona como un quiebre del sujeto social con las estructuras políticas, morales y económicas, me refiero al capitalismo, a la moral Occidental-cristiana y a los poderes institucionales –entiéndase instituciones más allá del Estado, también la familia e incluso los amigos y otras-. El suicida expresará en el acto un desorden a la norma hegemónica, su impacto a la cultura se traduce en un ejemplo categórico de administración de vida y de rechazo a la prefabricación de la misma –no significa que el suicida sea consciente de esto-, será un portador de un mensaje que pondrá al estado de las cosas en un desorden al descubierto. A partir de eso, el sujeto tendiente a suicidarse será patologizado y en algunos casos criminalizado por el conjunto de instituciones jurídicas y medicas, lo que Michel Foucault define como la Clínica(2), será ella la que por medio de agentes –principalmente el mismo patologizado y sus redes- vigilará, controlará y buscará la corrección o normalización al cuadro del sujeto que aspira a suicidarse, esté pasará a ser su propio regulador y vigilante -panoptismo-, administrará su tratamiento farmacológico y terapia psiquiátrica asignada para corregir y anular sus ideas suicidas, en otros términos se le obligará a vivir por norma en la vida pre-fabricada que le han presentado e impuesto.

La historia nos dice que el suicida al lado del delincuente, del loco, del monstruo –quien no encaja en parámetros de normatividad física y de belleza- y del portador de una sexualidad diferente serán piedras en el zapato para el orden de las cosas, puesto que ellos y algunos más marcaran el quiebre y la incomodidad política para la sociedad construida. Entonces las instituciones de control disciplinario tenderán a corregir e incluir a los anormales a la sociedad, en una palabra: normalizarlos, en este proceso se desarrolla la concepción de “diversidad”, algo parecido diría el antipedagogo español Pedro García Olivo: –“De hecho occidente se dedica a aplastar, ante la alteridad la aplasta, o bien disuelve la diferencia en diversidad, una especie de diferencia domesticada, ante lo distinto, un peligro “inquietante”, ante lo raro, lo que hace es atraerlo, absorberlo convirtiéndolo en diverso.”-(3). La norma y sus instituciones y agentes promotores buscaran transmutar la diferencia –entendida siempre en términos políticos- a diversidad, buscará homogeneizar a los diferentes y anormales, corregirlos y obligarles a vivir según sus direcciones.

Escrito por Orlando S.
Colectivo Antipsiquiatría.

Notas:

(1). El mito de Sísifo, Albert Camus (1942)
(2). El Nacimiento de la Clínica, Michel Foucault (1963)
(3). El enigma de la docilidad, Pedro García Olivo (2005)

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Acerca de Cuerpo sin órganos

El Amanecer es un periódico producido desde el año 2011 en aquel territorio que llaman chile. Nos presentamos como una editorial anárquica en su profundo sentido de negación a cualquier forma de sometimiento y sujeción, cabe decir que no entendemos el anarquismo como una ideología o alguna que otra fantasía de la sociedad idealista platónica, para nosotrxs la anarquía es devenir y NO ser; en ese sentido no concebimos al anarquista como una identidad sino como una forma de resistencia desterritorializada y fuga al estado de las cosas que nos somete. Actualmente la edición impresa del periódico se encuentra en un estado de pausa ya que quienes le editábamos nos encontramos en un momento de (auto)producción periférica de saberes. A la fecha seguimos produciendo artículos, ensayos y manifiestos que abordan temas como el esquizoanálisis, contrafilosofía (michel onfray), antipsiquiatría, teoría queer feminista, situacionismo, nihilismo y cualquier cuestión asociada al anarquismo como nosotrxs lo deseamos.
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3 respuestas a El suicidio y su significante política

  1. Me gustó bastante. Lo encontré muy bien abordado.

  2. Interesante, pero quizás se pierde un poco la profundidad en el tema al no abordar el resto de aristas que se citaron al principio del artículo. Para el que le interese, recomiendo leer “Los endemoniados” de Dostoievsky y luego echar una mirada al ensayo de camus “El mito de sísifo” en donde se trata a fondo el personaje llamado “Kirilov” . Aunque personalmente, el caso de Smardiakov en los hermanos karamazov me ha resultado siempre más interesante 😛

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